del gimnasio.
Ay muchachos.. pues en muy pocas ocasiones puedo realmente dedicar blogs, y en esta ocasión le voy a dedicar mi momemento de reflexión a una chica que justo vi ayer en el gimnasio.
Me encontraba yo haciendo mi primera sesión de acondicionamiento físico (that’s right. Lo impensable: me metí a un entrenamiento físico por 3 meses para ponerme más mamazonga, jajaja), pues caminando en la caminadora, controlando mis respiraciones.
1-inhalar-1-exhalar por 10 minutos y luego inhalar-inhalar-exhalar o sea 2-1 por 10 minutos y así intercalándolos… Cuando de repente llegó una señorita vestida de stripper para hacer ejercicio: pantalones hiper apretados, una blusa de leopardo, y un cinturón disque de belly dance pero eran puras cuentitas que apuntaban una hacia su pubis, la otra hacia el cucu. La señorita se subió a una escaladora a subir escaleras, y prendió el aire que viene en la máquina para no sofocarse. Desde que empezó, la morra no llevaba más de 5 minutos en la máquina y ya estaba haciendo caras de esfuerzo, jamás cerro la boca para nada, hacía caras sexies y curveaba su cabeza hacia atrás para que le diera el aire en el cuello, el pelo medio suelto sobre la cara, nalgas paradas, ya se imaginarán el espectáculo. Lo chistoso es que todos los que estábamos ahí olimos “sexo” cuando llegó, y luego luego todo mundo la volteó a ver. Obviamente los que hacían pesas viendola y así eran los hombres - y algunas mujeres como yo que no podíamos negar la curiosidad-.
Esa señorita me puso a pensar en la manera en como yo voy al gimnasio.. Yo me voy de la manera más fachosa que puedo por que me caga ir incómoda, pelos parados, 0 maquillaje, tenis viejos, y me pongo a hacer lo que realmente tenía en mente: ejercitarme. Pero esta mujer viene a ser vista, a conquistar o por lo menos hacer sudar a unos cuantos, y lo logró (me hizo sudar a mí y hasta sentirme un poco… incómoda). Y pensé… cuántos años se necesitan para masterizar el arte de la seducción a extraños? Bueno, no, no debería llamarle “seducción”. Esa palabra significa algo como misterioso, como que not intended y lo que esta chava vendía era sexo, así, llano y liso, esa era su invitación. Entonces me sentí rara. Nunca he pensado que me gustaría ser sexo llana y lisamente, creo que encuentro más placer en disfrutar la fodonguez y en seducir cuando me lo propongo, no en parar pitos en el gimnasio, that’s not my specialty and will never be. Me produce sentimientos encontrados pensar que puedan verme y que quieran cojerme. Obviamente es padre tener ese poder, me imagino, pero al mismo tiempo me entra mi lado feminista y digo… pero tengo cerebro, pienso y tomo mis decisiones, y también me gustaría que me vieran por eso, por ser inteligente + mujer.
Felicidades a la doñita del gimnasio por promoverse así, al menos me hizo reflejarme en mí misma y ver que siendo yo me siento mejor.
(Obvio a veces me visto pensando en, voy a sacar suspiros, pero no en el gimnasio con hombres llenos de testosterona y músculos. Siempre he optado por los escuálidos o los gorditos de cerveza).
